Local

Visión económica para el 2020

Durante el 2019, en México el comportamiento económico fue desastroso, producto de la incertidumbre generada por la guerra comercial entre China y Estados Unidos, así como las decisiones equivocadas del Gobierno de la República como la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, los desabastos de medicamentos y material de curación en todo el sector salud.

Otras malas decisiones fueron la eliminación de la Compensación Universal, la Reforma Fiscal que puede catalogar a los empresarios como delincuentes, los ataques contra los organismos autónomos como la Comisión Reguladora de Energía, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Instituto Nacional Electoral; aunado a ello, todas las ocurrentes iniciativas de diputados y senadores de Morena como la relativa al cobro de comisiones bancarias, la desaparición de poderes y por supuesto las fallas evidentes en materia de energía y seguridad, las cuales impactaron en la confianza de los inversionistas. 

El 2019 fue un año donde no hubo crecimiento, en donde hubo una caída de la demanda doméstica, del gasto público y de la inversión privada local.

Se desplomó la inversión del gobierno en infraestructura y desafortunadamente en el último trimestre se ha registrado una afectación importante de la industria automotriz que es el principal sector exportador de la economía mexicana y particularmente de Guanajuato, que este año vio fuertemente mermado su crecimiento que había venido siendo ejemplar en los últimos años. 

Recordemos que el problema para Guanajuato inició a principios de año con el desabasto de combustible, cuyas causas nunca quedaron claras. Nunca supimos si se trató de una estrategia mal planeada o una crisis provocada, lo único de lo que tenemos certeza es de las afectaciones que nunca fueron compensadas y del golpe en la generación de empleos que el cúmulo de malas decisiones ocasionó.

La autoridad federal ha intentado vendernos un discurso que afirma que, aunque no ha habido crecimiento, ha habido desarrollo. Eso es imposible, no puede haber desarrollo sin crecimiento. El dinero que se está regalando a través de programas asistencialistas provoca un paternalismo dependiente y da votos, pero no genera desarrollo.

No obstante, sí puede haber crecimiento sin desarrollo y eso es lo que ha ocurrido en Guanajuato en los últimos años, en donde la brecha de la desigualdad y el combate a la pobreza no ha generado los resultados esperados. Revertir esto el gran reto de gobierno e iniciativa privada para el 2020.

Es ahora, cuando el panorama es más complicado que nunca, que los empresarios debemos ser conscientes y aportar lo que esté en nuestras manos para abatir la pobreza. 

El reciente incremento del 20% en el salario mínimo es una medida acertada para ir disminuyendo la brecha de desigualdad, pero debe haber condiciones para que las empresas puedan seguir operando y brindando una mejor calidad de vida a sus trabajadores.

Consejo Coordinador Empresarial de León

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba