Opinión

Te saludan como te presentas y te despiden como te comportas

Fuerte realidad ¿No?

La etiqueta hoy en día la podemos definir como las normas de comportamiento en el diario vivir, así como la actitud que desarrollamos ante la interacción con la sociedad; mediante una expresión formal de los buenos modales que son imprescindibles para que todos podamos vivir en sociedad. Y con esto no me refiero a comportarnos como robot, ya que el término en su mayoría está mal enfocado hacía un mundo de comportamientos estrictos; pero en realidad son normas que aprendemos desde pequeños y que han estado establecidas en el crecimiento de los individuos desde hace mucho tiempo. 

Es decir, la etiqueta se aplica a partir de pequeñas acciones como saludar, llegar a tiempo, prestar atención, mantener contacto visual, entre otras cosas; así es como estos mínimos actos demuestran cortesía buenos modales, los cuales están basados en valores como el respeto, honestidad, prudencia y cordialidad; que siguen presentes en nuestro mundo actual y no tienen vigencia.

De esta manera reforzamos y creamos vínculos duraderos y respetuosos hacia las personas, bien lo decía el poeta mexicano Amado Nervo “La cortesía es el más exquisito perfume de la vida, y tiene tal nobleza y generosidad que todos la podemos dar, aun aquellos que nada poseen en el mundo”. Y es que la cortesía en mi opinión, se puede resumir hasta en una sonrisa . . . haz la prueba y verás que pocas personas se resisten ante una agradable y genuina sonrisa.

La etiqueta se ha estudiado por años, algunos autores como el famoso Manuel Carreño que en 1853 publica el Manual de Urbanidad y Buenas Maneras, mejor conocido como “Manual de Carreño”, el cual contiene reglas de comportamiento en distintos ambientes, y lo más interesante es que en la actualidad sigue siendo una guía muy consultada. También podemos encontrar a la autora norteamericana Emily Post, quien desde pequeña fue educada bajo normas de urbanidad, y dedicó su vida a instruir a las personas hacia las “buenas maneras”, tanto así que fundó en 1946 un Instituto de Etiqueta en Vermont, Estados Unidos.

La etiqueta no debe tener un sello elitista, que por lo general se le atribuye, ya que está presente en todos los momentos de la vida y debe convertirse en un hábito. Pero ¿cómo demostrar etiqueta?; simplemente practicándola tanto en un ambiente público como en privado; debe convertirse en un estilo de vida, ya que cuando conocemos las reglas, podemos actuar de manera natural.

¿Y cómo ayuda la etiqueta en los negocios?

En un mundo globalizado las relaciones comerciales se basan en el fortalecimiento de las relaciones interpersonales; sabemos que la cultura varía para distintos países esto derivado de las costumbres y tradiciones, pero siempre será bien visto tratar a la gente con respeto. La etiqueta corporativa es otra manera de comportarnos bajo un escenario laboral, esto se refiere a escribir y hablar de manera profesional, ya que el modo en que actúas hará una gran diferencia en tu carrera y dejarás una buena impresión, así como hace referencia la conocida frase “la educación es la llave que abre muchas puertas”. 

Ejecutar este conocimiento tanto dentro como fuera de la empresa, marca la diferencia con un distintivo de elegancia que es indispensable para el mundo actual de los negocios en un entorno competitivo. Desde pequeños gestos como dar o recibir una tarjeta de presentación,  comportarse en la oficina, utilizar el teléfono móvil, asistir a una reunión de negocios, hasta desarrollar las reglas de etiqueta en la mesa.

Actualmente con la evolución de la tecnología y la necesidad de poder interactuar con las personas a distancia, nace el término netiqueta, un concepto que surge bajo las competencias de como relacionarnos y como nos damos a conocer a través de los espacios que creamos en internet, los contenidos que hacemos públicos, las opiniones, las fotografías, etc., teniendo en cuenta que este medio tienen la facilidad de propagar en segundos la información y cualquier mal comportamiento acaba con una buena imagen y reputación.

Es así como se reitera lo importante que es saber ser  y saber estar; además de ser congruentes bajo cualquier escenario en el que hagámos interacción con la sociedad, para así generar un ambiente de respeto y cortesía.

                 Anabell Saldaña Villagómez, Maestra en Relaciones Públicas

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