Internacional

La ciencia valida el sistema de desinfección de mascarillas a través de luz ultravioleta

Son muchos los países que literalmente compiten por hacerse con el mayor número de mascarillas posible, un bien escaso estos días. Conscientes de este problema, una empresa catalana, E. Vila Projects, de Sant Fruitós de Bages, ideó un sistema para desinfectar mascarillas a través de la aplicación de luz ultravioleta, y ahora esta tecnología ha recibido la validación científica necesaria.

Hace mes y medio que la empresa catalana tiene patentado el sistema, pero a pesar de que las perspectivas eran muy prometedoras, faltaba el visto bueno por parte de un laboratorio acreditado que pudiera testar la efectividad del tratamiento. “Una de las dificultades ha sido encontrar laboratorios acreditados para hacer la correspondiente validación”, explica Eugenia Vila, socia fundadora de la empresa.

Las pruebas han sido realizadas esta semana en los laboratorios de Manresa de Eurecat, el Centro Tecnológico de Catalunya que depende de la Generalitat catalana, y fuentes del centro han avanzado a La Vanguardia que han podido testar “con éxito” el sistema desarrollado por la compañía para la desinfección de las mascarillas FFP2 y FFP3, que son las que ofrecen el nivel más alto de protección contra la Covid-19, “para hacer posible su reutilización mediante tecnología de radiación infrarroja y ultravioleta”.

El ensayo, “ha consistido en testar el sistema con la bacteria Escericchia Coli, que de acuerdo con estudios científicos realizados es más resistente a estos tratamientos que el Sars-CoV-2, con el fin de comprobar la efectividad del sistema en la desinfección de mascarillas”.

En la prueba realizada, Eurecat contaminó la mascarilla en diferentes puntos, tanto por la parte de dentro como por la de fuera con la bacteria mencionada. Después aplicó el tratamiento de desinfección y midió la cantidad de microorganismo viable remanente en los diferentes puntos contaminados.

El ensayo también incluyó controles positivos y negativos, con mascarillas que se contaminaron y no se desinfectaron y mascarillas que no se contaminaron, para reforzar la validez de los resultados.

Cada equipo de desinfección ideado por la empresa catalana cuenta con dos máquinas. La primera aplica radiación infrarroja, que calienta las mascarillas (primer paso del tratamiento) y la segunda las expone a la luz ultravioleta. Esta luz tiene tres bandas principales, la A, la B y la C, y es concretamente esta última la que, concentrada, produce la desinfección. “Hay que focalizarla bien, sólo queda desinfectado lo que recibe la luz, es focal”, puntualiza Vila.

Por ahora son prudentes a la hora de determinar las veces que una mascarilla puede someterse al proceso. “Es la pregunta del millón”, explicaba hace unos días Josep Lluís Molina, uno de los socios de la empresa, a esta redacción. “En estos momentos, recomendamos no más de dos veces”, añadía. “Es muy probable, sin embargo, que una mascarilla pueda tener una vida más larga, pero por el momento nos curamos en salud”, agregaba Eugenia Vila.

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