Opinión

¿De quién es la responsabilidad de aprender?

Quiero empezar este espacio felicitando y reconociendo la labor de todos los maestros de nuestro país, ya que dedican la mayor parte de su tiempo a compartir su conocimiento y experiencia, con el objetivo de formar personas conscientes de su entorno y sensibles a detectar las oportunidades que el mundo les ponga enfrente.

El reto es doble en un país como el nuestro, donde la educación no se visualiza como una inversión, al contrario, se considera un gasto, y como tal, la mayor parte de las personas que invierten en la educación de sus hijos, quiere ver como retorno de inversión dentro de un modelo de negocio eficiente, el que sus hijos sean profesionistas exitosos; y no está mal, todos quisieran lo mismo; pero perdemos de vista que los colegios y los maestros son impulsores y orientadores del conocimiento, y no juegan solos en la formación de metas y aspiraciones personales y profesionales de los alumnos.

Veámoslo así, la mayor parte del día el alumno se encuentra fuera del colegio, es decir solamente el 25% de su tiempo se encuentra en el salón de clases, y el resto lo dedica a otras actividades. Ese 75% del tiempo es donde los tutores juegan un papel fundamental en el seguimiento de las actividades académicas; y no es que se tenga que estar estudiando todo el día, es tan simple como mantener el canal de comunicación con ellos, con el fin de estar al tanto de lo que está aprendiendo.

Hoy lamentablemente existen casos de tutores que nunca se involucran en la educación de los hijos, y cuando el alumno empieza con problemas de aprendizaje, lo más fácil es culpar al maestro o a la escuela. Si se tomara desde un principio un papel más proactivo en la educación de los hijos, en México se tendría una sociedad más culta y solidaria, porque la educación en cualquier parte del mundo mejora la calidad de vida de las personas. 

Por su parte el Gobierno debe impulsar mecanismos cualitativos, orientados a mejorar el sistema educativo del país, y no solo a subir las cifras; está claro que el tener más egresados de las escuelas no soluciona el problema; hoy en un entorno globalizado el mejor preparado y más competitivo tendrá mayores oportunidades, un título no refleja ni el talento, ni la educación de una persona; pero es una carta de presentación fuerte.

La educación y formación es un esfuerzo que debe ser visto de manera tripartita, donde están en un mismo equipo el maestro y tutor (padres), alineados a un sistema educativo pertinente, moderno y medible, así como el compromiso constante del propio alumno. Hoy y siempre la educación será el motor de progreso social de cualquier país, valorémosla de esa forma y reconozcamos el compromiso que cargan los maestros día con día.

Esta columna en especial se la quiero dedicar a mi madre, la Maestra Noemí, que estuvo al servicio de la educación poco mas de 35 años y soy testigo de su entrega y de la manera como sus alumnos le demuestran su agradecimiento en todo lugar donde coinciden.

¡Felicidades a todos los maestros!

                 Patricio Vilchis, Maestro en Comunicación Social y Política

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