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Descubierto un rastro nunca visto del oxígeno en Marte

Una modificación de la orientación del instrumento NOMAD, a bordo de la misión TGO-ExoMars, de las agencias espaciales europea y rusa, ha conseguido detectar, por primera vez, la raya verde en Marte.

Este hallazgo, publicado en Nature Astronomy, permite idear fórmulas para identificar fuentes de oxígeno en otros cuerpos celestes y analizar de forma más precisa la densidad y composición de la atmósfera, algo fundamental para las futuras misiones que prevén el aterrizaje en el planeta rojo.

José Juan López-Moreno, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), comenzó su carrera teorizando sobre el fenómeno de la raya verde en la tesina de licenciatura. La tecnología embarcada en la misión europea a Marte ha permitido confirmar sus hipótesis cuando está a punto de jubilarse, aunque no de retirarse del estudio del espacio exterior. “Nunca se había visto, salvo en Venus”, afirma el astrofísico, que ha colaborado desde España en el hallazgo.

La luz del sol interactúa con los átomos que componen la atmósfera y generan distintas longitudes de onda según el elemento químico que sea excitado por los rayos. En el caso del oxígeno, el resultado es una raya verde que se usa como señal de la existencia de un gas fundamental para la vida.

“El descubrimiento de la presencia de la línea verde del oxígeno atómico en la atmósfera de Marte abre una ventana para el estudio del comportamiento de esta y la fotoquímica de este planeta”, explica López-Moreno.

La detección ha sido posible gracias a un cambio en la orientación del rastreador de gases del NOMAD, uno de los instrumentos que orbita Marte desde 2016 como parte de la misión europea ExoMars. Este dispositivo observa en vertical las columnas de nubes, polvo y ozono en la cara iluminada de Marte. El cambio de orientación para mirar al limbo del planeta ha permitido el hallazgo de oxígeno a 80 y 120 kilómetros de altura.

“Era esperable [ya que los modelos teóricos lo prevén], pero difícil de observar. Por fin la hemos encontrado, afirma Miguel Ángel López-Valverde, también investigador del IAA en una comunicación del CSIC. “Nuestra descripción de los mecanismos de excitación del oxígeno atmosférico es correcta en un ambiente bien diferente del terrestre y, por tanto, exportables a otros mundos”, comenta en referencia a la importancia del hallazgo para buscar oxígeno en otros cuerpos celestes.

“Hemos encontrado una nueva y más precisa forma de medir las concentraciones de oxígeno y el perfil de estas. Podemos hacer un seguimiento de la estructura de la atmósfera a partir del producto de la radiación solar. Antes se usaba el NOMAD para medir en vertical, pero ahora, al mirar también al limbo, hemos descubierto más información de las capas. No buscábamos la raya verde sino ozono y otros elementos, pero el hallazgo es fundamental”, añade López-Moreno.

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