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Entre atentados y asaltos, crece la demanda de autos blindados en México

La empresa dedicada al blindaje de vehículos ha tenido una súbita demanda de cotizaciones luego de que el blindaje realizado meses atrás a la suburban en la que viajaba Omar García Harfuch, secretario de seguridad de la Ciudad de México, resistió a un atentado el viernes pasado.

José Ramón Abraham, director de ABATE Blindajes, explica que el vehículo tenía un nivel de blindaje alto, un número cinco, que implica la colocación de paneles de acero en puertas, techo y cajuela; de una cerámica desarrollada y patentada por la empresa, que resiste a impactos de bala, en postes y marcos de puertas; de placas de acero balístico entre la cavidad del motor y la cabina, y de cristales reforzados con una decena de capas de policarbonato.

Este tipo de blindaje, que pesa una tonelada y cuesta dos millones de pesos, es el más demandado por el sector gubernamental en México, sobre todo por aquellos funcionarios que ocupan cargos relacionados con la seguridad y la prevención del delito.

La Suburban en la que viajaba García Harfuch fue uno de los hasta 20 vehículos que ABATE blinda cada mes en su planta en Naucalpan, Estado de México. Allí, los automóviles son desmontados para reforzar por separado puertas e interiores, para luego volverlos a ensamblar, lo cual también requiere pericia.

“El atentado del viernes fue frontal, el 80% de los impactos que tuvo el vehículo están en el cofre y el parabrisas. Si no hubiera estado bien colocado se hubiera desprendido. Pero resistió”, dice Abraham.

Un mercado en crecimiento

En México, la demanda de vehículos blindados mantiene crecimientos de entre 10% y 11% anual desde hace cinco años. Los modelos más populares para este fin son aquellos que tienen potentes motores V6 o V8, como la Jeep Grand Cherokee, la Chevrolet Suburban y la Chevrolet Tahoe, mientras que el nivel de blindaje más demandado en el país es el tres, que protege contra armas cortas, comúnmente utilizadas en asaltos urbanos. Cuesta entre 25,000 y 35,000 dólares (entre 500,000 y 650,000 pesos).

“En los últimos seis o siete años, hemos visto un incremento en la demanda del nivel tres y una caída en otros niveles más altos, como el cinco”, dice Mauricio Garibaldi, director comercial de la empresa WBA Blindajes Alemanes. “Mientras que en 2013, el 35% de los vehículos que se blindaron en el país fueron nivel cinco, en 2019 solamente fue el 7%. En contraste, el porcentaje de modelos blindados con un nivel tres pasó del 43% al 76% en el mismo periodo”, añade.

Los niveles medios de blindaje han cobrado popularidad debido a que personas que antes no eran clientes naturales de las blindadoras, como pequeños empresarios o gerentes de empresas, se han empezado a acercar a las plantas ante una creciente percepción de inseguridad. Esto ha elevado el número de unidades que se blindan cada año, ha reconfigurado la mezcla en el mercado y el tipo de vehículos.

“Hay clientes que quieren mantener un bajo perfil y que están comprando modelos de marcas de volumen en lugar de BMW, Audi y Mercedes-Benz. Estamos viendo cada vez más modelos de la marca Volkswagen, como Tiguan, Teramont y Jetta, en las plantas blindadoras”, dice Esteban Hernández, presidente de la Asociación Mexicana de Blindadores de Automotores (AMBA).

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