Opinión

PARTICIPAR O….PARTICIPAR

Nos enfrentamos a una pandemia que ha dejado más de 70 mil muertos, una crisis económica y un rezago inminente en el crecimiento del país, incluso desde antes que llegara la pandemia. En febrero de este 2020, la economía mexicana había cerrado el año con un PIB de -0.1% y perfilaba el año actual un PIB de -1% a 1%, lejos del 2% señalado en los criterios generales de política económica.

Y esta no es la única pandemia a la que nos enfrentamos. El olvido político es otra más, como es el caso de algo que veíamos lejano: defender y pelear por el agua. Agricultores y la guardia nacional se enfrentan en Chihuahua, que, por si fuera poco, el presidente celebra que los repriman (parece chiste, pero no, es una realidad). Más de un año sin medicamentos para los niños con cáncer, a todo esto, le sumamos el riesgo en el que ha quedado nuestra democracia después de la sesión del consejo general del INE del 4 de septiembre, en fin, no terminaría de mencionar todos esos retos que hoy nos enfrentamos. Sin embargo, la consigna de los gobernantes es: “Nos tenemos que adaptar a la nueva normalidad”, la cual veo como una crisis derivada de la fallida estrategia gubernamental en la que se han utilizado los fondos fiscales para el financiamiento de las obras emblemáticas del presidente de la república y no para atender los problemas sociales que hoy tenemos enfrente.

Si las crisis son oportunidades, como joven estoy convencido de que la única forma de lograr que las cosas cambien es involucrándonos, haciéndolo nosotros mismos. La congruencia entre lo que nos quejamos y lo que entonces hacemos para solucionarlo será el pilar de este cambio.

Si bien el gobierno ha sido la desesperanza de México para muchos, debemos de darnos cuenta de que está en nosotros cambiar el rumbo del país y la posibilidad de revertir todo esto. Debemos de poner manos a la obra desde ahora y crear estrategias para que el 2021 se convierta realmente en una elección histórica, donde el abstencionismo pase como segunda nota y la participación de millones en las urnas sea la principal. Como ciudadanos tenemos la obligación política y hoy más que nunca, moral.

Es una oportunidad de replantear distintos escenarios, de darnos cuenta de que, como jóvenes, somos los creadores de la esencia generacional que dejaremos en nuestra historia, de conocer el verdadero fondo de esta. Abandonar el cambio individual y convertirnos en una sola fuerza que tengamos como objetivo el bien común de México, como en reiteradas ocasiones se ha dicho, debemos pasar de la indignación a la acción.

El llamado es a que tú que estas leyendo esto, a ti que te ha afectado la situación actual del país, estado o municipio, te involucres y participes; hacerlo activamente es fundamental para decidir sobre el futuro que queremos. Si no nos interesamos y decidimos, otros lo harán.

Santiago Irusteta Gállego

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