Opinión

BARRIL SIN FONDO

Recientemente vimos un penoso suceso en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; es entonces que, en un nuevo capítulo de la destrucción institucional que ha emprendido el gobierno federal, en días pasados le tocó a los fideicomisos públicos lo cual, sin duda, es un atraco contra el futuro del país.

Ahora tenemos una nociva mezcla que implica, por un lado, dejar sin recursos áreas prioritarias, al tiempo que se tira dinero por montón en acciones que sólo persiguen un impacto electoral, pero que en muy poco benefician al país.

Han pasado a la guillotina la Policía Federal lo mismo que el Seguro Popular, las estancias infantiles, y Aeropuerto Internacional que se construiría en Texcoco. Por otro lado, han dejado inservibles instituciones como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Comisión Nacional de Atención a Víctimas, entre otras.

La razón, o más bien pretexto, siempre la misma: hay corrupción. No se puede dudar que efectivamente hubo (y hay ) problemas de corrupción; lo realmente preocupante es que en ninguna de las instituciones destruidas, como tampoco pasó con los fideicomisos, se tenga un diagnostico previo, sentencias en contra de servidores publicos, redes de corrupcion desarticuladas, dinero recuperado por sentencias firmes.

No hay nada, solo demagogia y demolición.

La decisión de desaparecer 109 fideicomisos y fondos públicos representa un abuso sin precedentes para manejar discrecionalmente recursos destinados a propósitos, proyectos y responsabilidades esenciales para el Estado Mexicano.

Tenemos al frente de la nación a alguien que se ha vuelto experto en enfrentar procesos electorales, pero que se niega a asumir su responsabilidad de gobernar.

Los múltiples recursos otorgados de manera directa, sin duda, le abonan a su popularidad, la cual, se mantiene alta pese a que la inseguridad crezca y la economía no logre un repunte que realmente sea importante.

Si a dos años de distancia hubiera una reducción significativa de la violencia o si la economía, dadas las circunstancias actuales, hubiera tenido una caída moderada, luego de un crecimiento el año pasado, quienes estamos en contra a la 4T estaríamos callados.  Pero, la ausencia de resultados se suple con reparto de dinero. 

Están dejando sin recursos al país y no les importa, su objetivo es (en teoría) acabar con la pobreza y mienten con respecto a este.  No habrá demagogia suficiente para ocultar la desviación inmisericorde de recursos hacia proyectos inservibles, hacia la militarización del país, y hacia programas clientelares disfrazados de política social.

Debemos de tener muy claro lo siguiente: de nada sirve tener un programa de “Jóvenes construyendo el futuro” , si tenemos un gobierno destruyendo el presente.

Recordemos, un país pobre es aquel que tiene universitarios trabajando por monedas y a burros cobrando millones; el pasado empezó ahorita.

SANTIAGO IRUSTETA GÁLLEGO

@s_irusteta

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