Opinión

LEÓN… DEFORESTACIÓN DE PRIMERA

Los gobiernos panistas tienen la concepción de que León es un rey que debe vivir en una selva… pero de concreto.

Recuerdo cuando León era verde. Cuando el calor no te asfixiaba a las 2 de la tarde en el López Mateos; cuando el clima, si bien era cálido, no convertía a la ciudad en un enorme sartén; cuando subirte al coche no significaba entrar a un sauna. Aunque resulte difícil de creer, esta fue una ciudad completamente diferente hace tres décadas.

En el presente, todo esto resulta imposible de imaginar. Hoy caminar o manejar en esta ciudad se convirtió en un suplicio. El reflejo del calor hirviente proveniente de la enorme plancha de concreto, es la herencia de la corrupción y de la falta de una visión de desarrollo sostenible de nuestros insensatos gobernantes.

En esta ciudad profundamente desigual, disfrutar de la sombra de un buen árbol se convirtió en un privilegio que tienen muy pocos. León se seca por la falta de árboles, por la falta de parques y de avenidas arboladas. Y los ciudadanos lo padecemos todos los días, con una pésima calidad del aire, asfixiados por el sofocante calor.

El actual gobierno panista nos quiere ver la cara de tontos y nos dice con hipocresía “León, ciudad de primera”. No, señores. ¡Dejen de mentir! Una ciudad de primera no tiene la deforestación que padecemos aquí. Lo que este gobierno nos oculta deliberadamente es que una ciudad de primera debe de cumplir con múltiples estándares medioambientales, en los cuales estamos completamente reprobados.

Por ejemplo, en el caso de la infraestructura verde, la Organización Mundial de la Salud establece que cada ciudad debe tener 9 metros cuadrados de área verde por habitante como proporción mínima. En este sentido, la Ciudad de México, una de las urbes más pobladas del planeta, cuenta con 7.54 m2 de áreas verdes por persona, mientras que de manera vergonzosa, de acuerdo al propio Instituto Municipal de Planeación de León, en la ciudad hay un déficit de infraestructura verde de 5.35 m2 por habitante.

Nuestros irresponsables gobernantes han sido muy exitosos en hacer de esta ciudad una selva… pero de concreto. De verdad no entiendo por qué nuestras autoridades odian tanto a los árboles, y por qué no han sido capaces de implementar políticas públicas con un enfoque de desarrollo sostenible. No cabe duda, es por la corrupción.

Con contratos de obra pública altamente cuestionables, los gobiernos panistas han deforestado la ciudad, atentando directamente en contra de la calidad de vida de las leonesas y leoneses.

Si de por sí el trabajo diario para ganar el sustento es pesado y cansado, ¿por qué arrebatarnos el derecho a la sombra y al aire limpio? ¿Por qué no tomar en cuenta a los miles de usuarios del SIT que en sus traslados diarios caminan cuadras y cuadras carentes de sombras que los protejan del sol? ¿Porque hacerle esto a nuestros trabajadores y obreros, que cada día recorren kilómetros de ciclovías bajo el sol incandescente para llegar al trabajo? Quisiera ver al Presidente Municipal y a sus encumbrados funcionarios utilizar la bicicleta como su medio de transporte diario usando esas ciclovías sin árboles.

En León vivimos en una terrible desigualdad medioambiental, en la que a las zonas más pobres y vulnerables se les ha negado y se les ha despojado del derecho a las áreas verdes, contrario a lo que sucede en la zona dorada de la ciudad.

Lamentablemente tenemos a un gobierno enemigo de los árboles. Las asociaciones civiles y de vecinos que ejercen el activismo ambiental han sido sistemáticamente ignoradas por las autoridades, y los pocos éxitos que se han conseguido, fueron reacciones forzadas del gobierno, fruto del esfuerzo de nuestros activistas.

La plaga que ha matado a millones de árboles en León tiene un nombre: se llama PAN. Es momento de terminar con esta implacable deforestación de primera.

Jorge Marcelino Trejo, Presidente del Colegio de Abogados del Estado de Guanajuato

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