Opinión

RUMBO AL 2021

Es explicable que los presidentes en turno busquen no solo ver ratificado su gobierno con votos, sino que su partido tenga suficiente músculo legislativo para dar espacio a la agenda de la segunda mitad del gobierno.

En los comicios del próximo año concurren elecciones locales prácticamente en todas las entidades, 15 de éstas con elección de gobernador. Por esta consideración y por lo ocurrido hace unos días en Coahuila e Hidalgo, estimo que los sondeos de opinión en estos momentos son imprecisos, por no decir falsos.

A pesar del circo montado por la 4T, del mal manejo de la pandemia, de la crisis económica y tras medir o evaluar al partido menos desacreditado; al partido gobernante le favorecen los sondeos, situación que, sin duda, debe de poner a pensar en estrategias claras a los demás partidos que estarán en el juego, sabemos que, además, viene el nacimiento de nuevos partidos satélites que vendrán a diluir el voto.

En esta prospectiva debemos considerar dos planos en la contienda: el nacional, ese que polariza y hace de morena el partido a vencer y donde tenemos que unir fuerza para lograrlo. Y el local, que es la disputa que en cada entidad o municipio, y en el que, en el caso particular de Guanajuato, partidos como el PAN deben de estar abiertos a sumar fuerzas y ceder espacios, ya que, de lo contrario, me atrevo a decir, que el surgimiento de candidaturas independientes se convierte nuevamente en una alternativa, así como el fortalecimiento de algún otro partido, esto tras el desencanto que se ha generado en los últimos años, sobre todo, a nivel municipal provocado mayormente por la ola de violencia en todo el Estado.

De ser así, diluir los votos entre opciones reales y con buena aceptación en la sociedad y un partido que durante años se ha llevado prácticamente todos los espacios, permitiría al movimiento de transformación consolidarse, esto, de cara al 2024, año que tendremos elección de gobernador en el Estado.

Los candidatos a presidentes municipales y diputados locales serán claves para el desenlace en la integración de la Cámara de Diputados, con un elemento adicional: permitir o no que se consolide un movimiento con un proyecto a 4 años más. A los de nuevo registro la ley les impide ir en coalición, algunos otros tendrán que ir también solos para salvar su registro, sin embargo, hay muchos otros actores políticos y sociales que deben ser tomados en cuenta, ya que, gracias al trabajo que han realizado, pueden ser la diferencia entre a lo que menciono al inicio de este párrafo.

Si prevalece el plano local – a nivel nacional – en la elección intermedia, es difícil que el partido gobernante supere el porcentaje de votos de la elección de 2018. Esto significa que se quedaría corto, por 30 o 40 diputados, quizá más, para alcanzar la mayoría absoluta.

El resultado sería un giro importante en la política y especialmente en la actitud del gobierno ante la pluralidad. Hará mucha falta lo que de por sí escasea ahora: negociación y acuerdos. Sin embargo, confío en que exista un verdadero análisis de la realidad en la que nos encontramos y que la preocupación no debe de ser menor ante el escenario que se avecina.

SANTIAGO IRUSTETA GÁLLEGO

@S_IRUSTETA

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