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Sana distancia será permanente en La Huasteca para ser un modelo sustentable

Los parajes turísticos de La Huasteca Potosina apenas reabrieron sus puertas a viajeros en la segunda mitad de septiembre, con un aforo limitado a máximo 30% de la capacidad, pero parece que mantendrán esa medida de manera permanente.

Esta región, enclavada en la Sierra Madre Oriental en la parte este de San Luis Potosí, destaca porque sus atractivos turísticos son áreas naturales y al aire libre, características consideradas atractivas como los próximos destinos tras la pandemia, pero también susceptibles ante el impacto de la industria sin chimeneas.

Con miras a conservar los atractivos, entre parajes como el sótano de las golondrinas o las cascadas de Tamul y Tamasopo, los operadores aprovecharán las medidas de sana distancia para controlar el acceso a los espacios turísticos con el fin de evitar su sobrecarga. Además, tomarán medidas para reducir el impacto de turistas.

“Hay temas de prohibición de entrada con alimentos o de acampar, o cosas que normalmente agravian la sustentabilidad, quisiéramos dentro de un tema muy difícil de la pandemia, creemos que puede haber un renacimiento del lugar y más consciencia del medio ambiente. Que sean conscientes de que no necesita haber tanta gente dentro los parajes”, señaló el secretario de Turismo del estado, Arturo Esper.

De 2013 a 2018, la llegada de turistas al estado de San Lui Potosí creció a más del doble, al pasar de 920 mil a más de 2 millones de visitantes, mientras que entre 2015 y 2018 la ocupación hotelera promedio de la entidad se mantuvo por encima del promedio nacional, de acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo federal.

El destino cobró relevancia durante la última década por la riqueza natural y los paisajes que se pueden conocer en la zona, así como por el Jardín Escultórico Edward James Las Pozas. Pero, consideró Raúl Ramírez, dirigente de la Asociación de Prestadores de Servicios Turísticos de La Huasteca (Aprestur), el turismo masivo que llegó no fue el más adecuado.

El turismo que vino contaminó, el que no tenía el enfoque, el que se llevó la planta, el que se llevó la fauna, probablemente no eran personas que venían por una experiencia, sino por moda o con la planificación de hacer un albercazo prácticamente. Nuestro patrimonio natural es frágil, tenemos los ríos más bonitos de México”, lamentó.

Acciones como hacer asados o picnics a las orillas del río terminan por impactar de forma grave al entorno natural, además de que las zonas no están adecuadas para ello.

Apenas este año, los parajes de Tambanque y La Morena fueron dotados de sanitarios, comentó el secretario estatal. Sin embargo, otros tantos lugares carecen de estas instalaciones, acusan los touroperadores.

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