Opinión

LA PROHIBICIÓN DE LA SUBCONTRATACIÓN LABORAL, EFECTOS Y CONSECUENCIAS.

Durante la conferencia matutina del pasado 12 de noviembre de 2020, el presidente López Obrador, junto con la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján, presentaron la iniciativa de reforma elaborada por el Ejecutivo Federal, en la que se busca de manera definitiva prohibir a partir de enero de 2021 la subcontratación laboral en todo el país, también conocida como régimen de OUTSOURCING.

En términos claros, la reforma propuesta por el presidente de la república establece que “se prohíbe la subcontratación de personal, que consiste en que una persona física o moral proporcione o ponga a disposición trabajadores propios en beneficio de otra”.

Lo anterior con excepciones puntuales, denominadas como Prestación de Servicios Especializados o Ejecución de Obras Especializadas, las cuales deberán cumplir con diversos requisitos legales y fiscales (tanto para quien los ofrece como para quien los contrate), los cuales podrían considerarse excesivos tanto en el tiempo efectivo del trámite para cumplir con ellos, como en la inversión para adecuar las prácticas de las prestadoras de dichos servicios.

Si bien, dentro de su conferencia matutina y dentro de las justificaciones incluidas en el texto de iniciativa de reforma que fue enviada a la Cámara de Diputados, se puntualiza que dicha reforma es con la intención de “poner orden” a dicha práctica que afecta aproximadamente a 4.8 millones de trabajadores, buscando crear mejores condiciones laborales y garantizar los derechos de estos, en la práctica, la mayoría de los efectos inmediatos son completamente FISCALES, los cuales impactarán de manera negativa áreas importantes de la industria en nuestro país, en un momento de por si precario de nuestra economía.

Existen diversas formas de interpretar los fines que busca alcanzar el gobierno federal al implementar esta nueva medida restrictiva, por lo tanto vamos a analizarlas en cuanto a lo bueno, lo malo y lo peligroso.

Lo bueno

Asumiendo que la reforma cumpla con el objetivo propuesto desde su concepción, eliminar de tajo la figura del outsourcing va a contribuir a dar mayor certeza jurídica a los trabajadores respecto de quién es efectivamente su empleador, lo cual facilitaría el reclamo de sus derechos laborales, tanto con el Seguro Social, como en alguna controversia que pueda suscitarse respecto de indemnizaciones, antigüedad o reclamación de cualquier otra prestación que no le haya sido cubierta.

Es una realidad que una gran parte de la fuerza laboral formal en nuestro país se encuentran actualmente subcontratados, muchos con más de una empresa, y muchos también sin saberlo, lo que les genera incertidumbre respecto de los montos con los que están dados de alta en IMSS e INFONAVIT, e incluso les genera obligaciones fiscales que desconocen (como la presentación de su declaración anual) sin que les sean informadas por sus empleadores reales.

Respecto a las afirmaciones en el sentido de que, con la erradicación de esta figura los trabajadores van a acceder a empleos mejor remunerados, con mejores prestaciones, lo cual implica una mejor distribución de la riqueza, bueno, digamos que es un fin bastante loable a aspirar, sin embargo, no hay ningún indicio de que eso se vaya a lograr ni en el corto ni en el mediano plazo.

Lo malo

Por el contrario, eliminar la figura de subcontratación en nuestra economía, sobre todo en este punto de crisis económica donde no hubo crecimiento y se siguen sintiendo los efectos de la pandemia sanitaria, claramente va a tener un impacto negativo en el corto plazo en la tasa de desempleo, puesto que va a encarecer de manera importante el costo de la fuerza laboral, sobre todo en industrias ya de por sí bastante golpeadas tanto en el año pasado con en este.

Efecto que poco tiene que ver con el salario neto que reciben los trabajadores que se encuentran bajo este régimen de subcontratación, sino por la prohibición directa a todas las empresas para DAR EFECTOS FISCALES a la prestación de servicios de personal, motivo principal para utilizar dichos esquemas laborales, y así reducir la carga tributaria a cargo de los negocios que funcionan en la formalidad, que más que buscar perjudicar o restringir los derechos de los trabajadores, intentan encontrar mecanismos que les ayuden a contribuir de una manera que se ajuste más a la realidad de su economía.

En este sentido, el presidente de la república fue muy enfático al señalar que el outsourcing ha sido utilizado por muchos empresarios para evadir impuestos, lo cual hace necesario eliminar está posibilidad de manera inmediata, por lo que es evidente que lo que se busca con esta reforma no es la protección de los derechos de los trabajadores, sino AUMENTAR lo más pronto posible la recaudación de impuestos para el siguiente año.

Lo peligroso

Una de las cosas que hay que destacar de la política fiscal de esta administración, es la actitud desconfiada y agresiva que ha tomado contra todos los contribuyentes, puesto que con el pretexto de que “se presta para evadir impuestos” ha restringido o de plano eliminado mecanismos fiscales que, cuando son utilizados de manera correcta, representan un beneficio y apoyo importante para las empresas (como pasó con la eliminación de la compensación universal), sin que lo sustituyan con algún otro mecanismo para apoyar o incentivar a quienes cumplen con sus obligaciones tributarias.

Lo que es peor, esta administración está empeñada en criminalizar cualquier práctica fiscal que le parezca inapropiada o que pueda ser utilizada para pagar menos impuestos (ejemplos hay muchos en lo que va del sexenio), encuadrando todas bajo el delito de defraudación fiscal, dejando claras las intenciones del presidente con esta iniciativa. Casi toda la reforma va dirigida a modificar leyes fiscales.

Es importante también recalcar que existe otro mecanismo de subcontratación muy utilizado en nuestro país (conocido como INSOURCING), con otros 4 millones de trabajadores bajo ese esquema, en el que corporativos de empresas establecidas, que pagan impuestos y claramente no se dedican a la defraudación ni a la simulación de operaciones, distribuyen su fuerza laboral en una o dos empresas específicas, con un fin plenamente financiero. Esta reforma también va a erradicar dicha práctica, generando afectaciones inmediatas a la industria del TURISMO y la MANUFACTURA, las cuales ya recibieron golpes bastante fuertes en 2020.

Conclusión

Si bien existen algunas bondades de la reforma propuesta por el ejecutivo que pretende la erradicación de la subcontratación laboral, lo cierto es que el presidente López Obrador está apostando en un corto plazo a favor del aumento en la recaudación de impuestos, en oposición al riesgo que representa aumentar el desempleo formal, en el peor momento posible para hacerlo.

Y lo hace disfrazando una medida que es completamente fiscal, bajo la bandera de apoyo a los trabajadores, quienes lamentablemente serán los más perjudicados al aprobarse esta reforma, una de varias que pretende aprobar para el próximo año, pero esa es una historia de terror para otro día.

Amroth Rivas

Socio Andra Consultores

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