Opinión

El país de las maravillas.

¿Quién no quisiera vivir en el país que describe el Presidente?

Es un país donde se ha dado una profunda transformación, esa cuarta que abandera todo un movimiento lleno de credibilidad. Ese mismo, donde todos los días nos maravillamos con un escándalo, perdón, con un reportaje más.

Donde se ha separado al poder económico del político, donde se ha terminado la corrupción, principalmente con la familia del presidente y sus colaboradores más cercanos.

Ese mismo país donde se cumplen las leyes, no se ha endeudado al gobierno, se ha controlado la pandemia y se predica con el ejemplo para atacarla, ahí no es necesario usar cubrebocas.

Además, hay por fin una verdadera democracia, respeto irrestricto a la libertad de expresión y a las instituciones, pero por si fuera poco,  70 por ciento del pueblo apoya al gobierno, el mismo 70 por ciento que recibe, sin intermediarios, algún dinero del gobierno.

Pero no se ilusionen del todo, como en cualquier lado también hay algunos problemas, no mencionarlos no significa que los quiera minimizar, simplemente me enfocaré en lo más relevante de ese país del presidente.

La tarea está cumplida: de los 100 compromisos hechos al iniciarse el gobierno, hace dos años, quedan pendientes solo dos o tres; el salario mínimo ha aumentado en 30 por ciento en términos reales, están terminadas o en proceso de terminación 140 universidades públicas, miles de kilometros de carretera, dentro de dos años habrá acceso internet para todos los mexicanos, y a partir del primero de diciembre nuestro sistema de salud se evolucionó y ahora es único en el mundo, algo así como el de Dinamarca.

Por otro lado se construye un aeropuerto que permitirá ahorrar 220 mil millones, en 2023 México dejará de importar gasolinas gracias al rescate gubernamental de Pemex y CFE, si, con todo y contratos para la familia de por medio.

La economía se está recuperando, en marzo se habrán recuperado los empleos perdidos durante la pandemia, los ingresos de la hacienda pública se han reducido solo en 3 por ciento; han crecido muy poco los homicidios, los feminicidios y la extorsión, pero se han atendido las causas profundas de la inseguridad y la violencia, y en la lucha contra el crimen se respetan los derechos humanos, a consecuencia de lo cual ya no hay masacres en México.

Hay muchas otras cosas extraordinarias en el país que describe el Presidente, cosas que vale la pena visitar.

Claramente después de esta columna llena de ironía, el único lugar que no debemos dejar de visitar serán las urnas, a mediados del año entrante. Se cocinan diversas alianzas, algunos otros movimientos llevan a sus filas a diferentes actores políticos pero el objetivo debe de ser el mismo, votar a conciencia y no permitir que esta ilusión a la que hago referencia termine de ser algo que vuelvan a creer los mexicanos en que es real, de ser así, el desenlace será aún más catastrófico.

Por cierto, no dejen de cuidarse, la pandemia está peor que nunca.

SANTIAGO IRUSTETA GÁLLEGO

@S_IRUSTETA

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