Opinión

En memoria de Salvador Díaz Berrio, a 32 años de la inscripción de Guanajuato como Patrimonio de la Humanidad

Por: Arq. Octavio Hernández Díaz, Presidente de Guanajuato Patrimonio de la Humanidad A.C.

El día de hoy 9 de diciembre los cuevanenses celebramos 32 años de que la Ciudad Histórica de Guanajuato y minas adyacentes son patrimonio de la humanidad; una serie de eventos ceremoniales, artísticos y culturales se realizaron y nos dieron la oportunidad de refrendar nuestro compromiso de valorar y proteger tan importante legado que nuestros antepasados nos encomendaron para su custodia y transmisión íntegra a las futuras generaciones; pero es necesario remontarse al pasado y recordar que en 1959, por iniciativa del Gobernador del Estado de Guanajuato, Dr. Jesús Rodríguez Gaona, del Rector de la Universidad del propio Estado, Lic. Eugenio Trueba Olivares y del presidente del Congreso Nacional Permanente de Instituciones y Asociaciones Científicas y Culturales de la República Mexicana y Director del Patrimonio Turístico Nacional, Arq. Víctor Manuel Villegas Monroy, se promueve la fundación de la plataforma académica de la otrora Escuela de Arquitectura; muy importante la visión del Arq. Villegas Monroy y luego los Arquitectos Mario Acevedo Sánchez y Luis Ortiz Macedo, quienes fueron impulsores de la creación del Instituto de Restauración de Monumentos, un 14 de enero  de 1963;  para 1970 el H. Consejo Universitario aprobó la apertura de la Maestría en Restauración de Monumentos que en percepción de la UNAM, es un referente en el ámbito latinoamericano pero también con impacto internacional.

Uno de los catedráticos sobresalientes del posgrado en 1967, es el Dr. Salvador Díaz Berrio, un intelectual de la arquitectura a quien tuve el privilegio de conocer en el 2004 y charlar con cigarro en mano y taza de café, sobre los temas que le apasionaban; me decía que le agradaba mucho venir a nuestra ciudad y caminar silencioso entre sus calles, disfrutando su arquitectura, decía con su voz grave que lo mejor que le había ocurrido era reencontrarse con una capital tan bella y majestuosa como lo es Guanajuato, todo esto en ocasión de la presencia de ochenta y cinco Facultades de Arquitectura adscritas en la ASINEA, (Asociación de Instituciones de Enseñanza de la Arquitectura); en ese año celebramos el 45 Aniversario de fundación de nuestra querida Facultad de Arquitectura.

Díaz Berrio era un académico, tranquilo y con una gran capacidad para hacer comprensibles las cosas para los demás, un arquitecto y urbanista, un enamorado de la ciudad y de los bienes que ésta da a sus ciudadanos, de manera permanente trabajó por conservar la historia de una población concentrada en edificaciones.

Salvador Díaz Berrio presentó ante la UNESCO en 1984, un detallado expediente que da lugar a la nominación de Guanajuato y sus minas adyacentes como Patrimonio de la Humanidad en 1988.

Raúl Martínez Vázquez, como su alumno, señaló que “La conservación y restauración del patrimonio cultural en México no puede entenderse sin la figura del Doctor Salvador Díaz Berrio, heredó un gran aporte tanto por sus obras escritas como en enseñanzas a varias generaciones de estudiantes. Arquitecto de origen y con estudios de posgrado en restauración de monumentos en las universidades de Madrid y Roma, el Dr. Díaz Berrio también se destacó como pionero en la formalización de posgrados tendientes a la restauración del patrimonio cultural, tanto en la UNAM, la Universidad de Guanajuato, la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y por supuesto en la ENCRYM-INAH, donde fue uno de los fundadores de la maestría en restauración de monumentos y por dos periodos fungió como coordinador. Asesor de instancias internacionales como la UNESCO, ICCROM o la OEA en temas relacionados con el patrimonio cultural, siempre utilizando el sarcasmo y el humor negro, combinaba las clases con sus experiencias de trabajo tanto en México como en el extranjero, recuerdo bien sus fotos de lugares donde fue como asesor internacional, por ejemplo las de Chipre, donde estuvo en medio de una guerra civil u otras de Dubái, cuyos edificios antiguos difieren de la imagen que hoy se maneja de esta ciudad de los Emiratos Árabes Unidos; algo que siempre lo indignó fue el caso del Templo Mayor, pues para él fue injustificado destruir casonas virreinales para sacar a la luz los restos prehispánicos. Nos queda su legado en sus obras impresas, entre las cuales podemos mencionar sus Comentarios a la Carta Internacional de Venecia (ediciones de 1968 y 2005), Conservación de monumentos y zonas monumentales (1976), Conservación del patrimonio cultural en México (1990) entre otros libros e infinidad de artículos en diferentes medios escritos”. En 1968 publicó más de 50 artículos, 20 capítulos de libros, siete libros; dos en la Universidad de Guanajuato, además un Sepsetenta, otros 4 libros en el INAH y el último, sobre el Patrimonio Mundial, publicado por la UAM en 2002”.

Liliana Giorguli Chávez, en su momento directora de ENCRyM, lo definió como “Un personaje distinguido internacionalmente, a quien se rinde homenaje por su actividad en el ámbito del pensamiento reflexivo de la construcción, la docencia y la investigación”. Fue asesor de los gobiernos de Guatemala, Rumania y del Ministerio de Cultura de Quebec. Asimismo, recibió en 1986 el Premio Nacional de Investigación “Francisco de la Maza”. En el INAH, de 1971 a 1977 y de 1983 a 1999, durante 24 años y medio, fue sucesivamente, Jefe de Proyectos y Coordinador, de la Dirección de Monumentos Históricos, Jefe de los Departamentos de «Zonas de Monumentos» y de «Monumentos Coloniales y de la República», así como Jefe de Proyectos y Subdirector de Apoyo Técnico y Docente, en la Secretaría Técnica, y además  coordinó la elaboración de 25 expedientes de sitios de México, 21 de ellos ya inscritos, en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, de acuerdo a datos obtenidos de la Universidad Autónoma Metropolitana.

De esa estatura era la presencia del Dr. Salvador Díaz Berrio y en la Facultad de Arquitectura siempre lo admiramos y respetamos, pues, uno de sus grandes aportes fue coordinar la elaboración de expedientes de declaratoria de patrimonio de la humanidad para nuestro país; es ahí, de su intelecto que surge precisamente la iniciativa de presentar en 1984, ante la UNESCO, un detallado expediente que da lugar a la nominación de Guanajuato y sus minas adyacentes como Patrimonio de la Humanidad en 1988; Guanajuato, es poseedor de una rica herencia cultural en arquitectura, tradiciones, costumbres; es un sitio mágico y bello envuelto en una actividad minera que le dio origen y que hoy vibra, es el centro del mundo; su ejemplo sensacional de arquitectura y sus centros mineros, su producción de oro y plata, su singular traza urbana. Guanajuato es único, donde se escriben momentos importantes de la historia de nuestro país; la celebración de 32 años de ser de patrimonio de la humanidad nos llena de orgullo, pero nos obligan a situarnos en el presente y visualizar el futuro; es nuestro patrimonio por lo tanto debemos cuidarlo, protegerlo, defenderlo y preservarlo para transmitirlo a las nuevas generaciones y den continuidad a esta valiosa herencia.

El Dr. Salvador Díaz Berrio escribió en su libro “Apuntes para la historia física de la ciudad de Guanajuato”: “El presente estudio se originó para servir de orientación al pasante de arquitectura, Edmundo Almanza Roa, que en 1968 deseaba elaborar su tesis sobre el desarrollo de la ciudad de Guanajuato y pensaba hacer una maqueta del conjunto urbano. Después, fue presentado en Guanajuato, en el «curso sobre la ciudad de Guanajuato», a estudiantes de arquitectura de la Universidad de Washington y en el «Centro Internacional de estudios para la Conservación y Restauración de Bienes Culturales» de la UNESCO, en Roma, en el curso sobre «Conservación de monumentos en México», en 1970; en el nivel de estudio de la estructura de conjunto ha colaborado especialmente la Arq. Olga Orive B. y también Jorge Sáinz C. En los estudios parciales del conjunto, los Arqs. Jorge Zepda, Mario A. Candelaria, Noemí G. Manrique, Arnaldo Martínez M., Miguel Iriarte, Alfonso”; ésta nota da testimonio de la participación de otros importantes universitarios a quien también debemos expresar nuestro reconocimiento.

El Dr. Luis Felipe Guerrero Agripino, Rector General de la Universidad de Guanajuato señaló: “A los que somos de aquí, me refiero a quienes nacieron aquí, a los que por razones laborales llegaron y permanecieron, a los que vinieron de paseo les gustó y aquí se quedaron, a los que tuvimos el privilegio de venir de otra ciudad a estudiar en esta casa y que sin dejar de reconocer nuestras raíces y nuestro origen asumimos a Guanajuato como nuestra ciudad, a todos nos corresponde valorar y apreciar tan significativo legado”.

Díaz Berrio fue uno de ellos, se enamoró tanto de Guanajuato que le dedicó su sapiencia; falleció en octubre de 2013, fue un ser intelectual extraordinario que hizo bien a su país y su pensamiento, con su iniciativa, quedó grabado para siempre en Guanajuato.

Fuentes consultadas: Comité Científico de Arquitectura del Siglo XX de ICOMOS Mexicano A.C., Lee Alardin Gabriela, “Apuntes sobre la conservación y restauración del patrimonio en México”, Arbor, Vol. 193, No 785 (2017), https://es.unesco.org/themes/proteger-patrimonio-y-fomentar-creatividad, Periódico Excelsior y Universal. UNAM, INAH, UAM Xochimilco.

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