Opinión

Adiós 2020, el año de las buenas ideas y de los buenos empresarios.

Hay mil cosas que podemos recriminar al año 2020, año atípico, año en donde pasaron cosas que no pensábamos que pasarían, en donde como personas dejamos de dar abrazos y nos acostumbramos a unos secos “buenos días” siempre con un distanciamiento.

Como nos enseñamos a tener resiliencia, a aprender a convivir con nuestros pensamientos más profundos mientras estábamos confinados, algunas personas pudimos nuestros defectos más claramente, pudimos conocer a nuestros familiares y personas cercanas como no los habíamos conocido, algunos aprendimos a que la ayuda profesional para escuchar a alguien es necesaria para mantener una mentalidad estable. Por otro lado, como personas algunas no nos enfocamos en lo negativo, en lo que hacía daño, no nos deteníamos tanto a ver los defectos, sino que podíamos mejorar personal y profesionalmente. Algunas personas aprendieron a ser más productivos en sus redes sociales para mejorar profesionalmente y así obtener nuevos ingresos, crearon blogs, podcast, hicieron cursos en línea de cualquier toma. En lo personal, aprendía a manejar mucho mejor mis finanzas personales, a invertir en bolsa de valores y darle otro significado a la palabra ingresos pasivos.

Si fue un año fuerte para las personas, hablemos de los empresarios. Este año ha sido un verdadero reto para las empresas tradicionales, en especial las que para su funcionamiento dependen más de el capital humano que de el tecnológico, desde el mes de marzo de este año las ventas de la mayoría de las organizaciones en México han disminuido o desaparecido, recordemos que el 83% de las empresas en México son familiares y en la mayoría de las empresas familiares las estructuras administrativas no son las idóneas, ya sea por falta de conocimiento de los empresarios, o por problemas de su misma naturaleza (familiares) que impiden el correcto crecimiento de las mismas. Al mencionar las empresas familiares que no tienen la administración más deseada pudimos observar la desestabilización casi total de ellas o sus cierres definitivos, desafortunadamente este año y esta pandemia nos sigue enseñando la importancia de contar con una buena administración, con un fondo de contingencia que no es únicamente el del 5% que te piden las leyes fiscales. Desde mi punto de vista, las reservas de cada empresa deben de ser el equivalente a las ventas que podrían realizarse en seis meses. Esto nos dará pauta a que, en cualquier contingencia futura, alguna empresa pueda subsistir (en el caso extremo) con cero ventas con un mínimo de ese semestre mencionado.

Los empresarios que tuvieron dirigentes previsores y administradores que hacían bien su trabajo, no es que no hayan tenido problema, todos padecimos de los mismos problemas empresariales durante este año, sin embargo, este tipo de empresas no vio la posibilidad de un cierre definitivo, ni de despidos masivos por la necesidad de controlar el gasto. Entonces este 2021 puede ser un buen año para replantear algunas estrategias en las que prioricemos el futuro, y no únicamente para las empresas, mi sugerencia como financiero es realizar un fondo de seis meses de gastos para estar prevenidos en caso de falta de trabajo, o alguna contingencia parecida a esta. Sin embargo, para saber el equivalente a estos seis meses de fondo, tenemos que realizar un presupuesto, personal y empresarial, debemos saber cuanto es nuestro ingreso y cuales son nuestras necesidades de gasto.

Si comenzamos a disciplinarnos, las contingencias no impactarán tanto en nuestro bienestar físico y emocional.

Mtro. Camilo Cervantes.

Socio AFIN Apoyo familiar y Wechamber.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba