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Las velas inflables de Michelin permiten ahorrar hasta un 20% de combustible a los buques de carga

Desarrollado como un proyecto conjunto entre Michelin R&D y dos inventores suizos, el sistema de vela de ala no pretende sustituir los motores de los barcos, sino mejorarlos con una fuente de energía limpia, gratuita y fácilmente disponible.

La vela automatizada se pliega como un acordeón sobre la cubierta cuando no se utiliza. Con sólo pulsar un botón, la vela se infla hasta alcanzar las dimensiones de un ala de avión con la ayuda de un compresor de aire y un mástil telescópico ascendente.

Utilizada sola o en grupo, la vela de ala transforma el viento en impulso de avance para reducir el consumo total de combustible de la embarcación entre un 10 y un 20%, según Michelin.

La empresa afirma que la superficie de doble cara de la vela inflada mejora el rendimiento con respecto a las velas planas tradicionales, especialmente cuando se trata de navegación contra el viento.

El sistema WISAMO está automatizado, un punto importante ya que los buques mercantes probablemente no tendrán la mano de obra o la experiencia necesaria para trabajar con una vela tradicional. El sistema también se encarga de reposicionar la(s) vela(s) en la posición óptima para las condiciones de viento.

Michelin afirma que la vela de ala es capaz de soportar condiciones de tormenta, absorbiendo energía con su cuerpo inflado. Si las condiciones son demasiado duras, puede replegarse rápidamente hasta que el cielo se despeje, algo que también es necesario cuando se navega bajo puentes y en puertos.

La vela de ala WISAMO es un diseño «plug and play» que puede instalarse en embarcaciones existentes o integrarse en las de nueva construcción. Según Michelin, es especialmente adecuada para los buques comerciales de carga continua, los graneleros y los petroleros, pero también puede utilizarse en embarcaciones turísticas.

Michelin destacó el proyecto WISAMO en la cumbre mundial de sostenibilidad Movin’ On de este mes. Ha construido una vela de 100 metros cuadrados y tiene previsto terminar las pruebas sobre un velero con la ayuda del navegante y piloto francés Michel Desjoyeaux.

A partir de ahí, realizará una prueba sobre un buque mercante en 2022 antes de la producción prevista. La empresa pretende contribuir con las velas de ala al objetivo mucho más amplio a largo plazo de reducir más del 50% de las emisiones del transporte marítimo mundial para 2050.

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