Opinión

Blue Monday y el costo de la vergüenza.

Hace unos días entré en un proceso de falta de creatividad y mala gestión del tiempo que me llevo a consumir más de lo que creaba. Esta fórmula, como todas, otorga un resultado en el tiempo que más que cualitativo, resultó también ser cuantitativo como menores horas de sueño, menores horas de ejercicio, mayor peso, menores ingresos y por ende mayor ansiedad.

Y es que el inicio del año nos pone un peso en la espalda, el hecho de que al momento de estarnos comiendo las uvas de fin de año, pareciera que fuera un elixir mágico que nos va a hacer cambiar de la noche a la mañana, nos pone el peso de ser mejores personas, personas que se ejercitan, que ganan más dinero, que crecen en lo intelectual, que crecen en sus relaciones etc. Como si solo el simple hecho de proponérselo fuera suficiente.

Entender que el crecimiento es un proceso no lineal también es parte de crecer en si.

El crecimiento no es un propósito, no es un objetivo, es una decisión que lleva a pequeñas acciones que tienen una repercusión en nosotros mismos a través del tiempo.

Creo que de verlo como proceso, más que como una meta impaciente, sería un tema menos comercializable y más ligero. Llegar a final de año con la mayoría de nuestras metas sin cumplir, no solo es un tema complicado, sino también deprimente.

No se diga lo complejo que es mantener la motivación inicial del año, en donde nos solemos prometer y eventualmente no cumplirnos, misma sensación que nos avergüenza, que nos compara, que nos pone a recordar que no podemos avanzar, que nos conforma y hace que las metas, como cualquier aspecto en la vida que se vuelva necesario, se haga más lejano.

Hoy inicié una semana diferente, tomando la decisión de únicamente tomar ciertas acciones que me hiciesen sentir mejor conmigo, algo que dejara el pensamiento de castigo de lado y contrario a lo que la mercadotecnia dice, encontrar motivación en el Blue Monday, este que según estudios es el lunes más triste del año, al acabarse la motivación del inicio del 2022.

Tomé la decisión de apegarme a ese “estoicismo” de desapego en donde encontrar la motivación depende de factores externos, más de que la simple decisión de mejorar el 1% de lo que hice el día de ayer. Ese 1% me da calma, porque es más fácil que hacerte millonario, ser el más ejercitado, correr 40 km, aguantar a tu familia y ser un mejor padre, esposo, hermano etc. Por el simple hecho de proponértelo el 31 de diciembre.

Las metas existen, pero en temas exponenciales, he decidido simplemente mejorar el 1% diario en aquellos temas que me hagan sentir bien con mi persona, sin apresurar, sin vergüenza, y tomando la decisión simplemente de actuar, más que de simplemente consumir y esperar.

Mejora en lo que amas, eventualmente la fórmula deberá revertirse, al sumar y multiplicar aquello que te hace sentir bien, y restar eso que únicamente roba la motivación.

El 1% de hoy puede hacer una enorme diferencia el 31 de diciembre de este año.

Omar Huitrón

Socio fundador Andra Consulting

www.andraconsulting.com

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